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OPINIÓN David Cáceres Delfín Director Comercial de Grupo GEA
Nuestro ámbito profesional y su estado de ánimo
Tras el auge continuado de la economía, el actual período de inestabilidad ha favorecido una reflexión profunda sobre uno de los principales activos con los que cuenta cualquier organización como son las personas que conforman sus equipos profesionales. Más concretamente, ha favorecido el concienciarnos de la importancia de todo ese marco de referencias que agrupan las emociones colectivas: las que nos hacen sentirnos como se siente la empresa y que tanto nos influyen individualmente, configurando un estado de ánimo común capaz de condicionar el futuro (personal y empresarial) tanto positiva como negativamente. Quizá por estas razones exista ahora una mayor preocupación generalizada sobre la tarea de favorecer una adecuada emocionalidad que permita tomar conciencia del papel de nuestras emociones en el ámbito laboral, de comprender los sentimientos de los demás y, en resumen, adoptar una actitud empática y social que nos brinde mayores posibilidades de desarrollo. La recomendación no es novedosa, pero hoy el estado de ánimo que late en nuestras organizaciones es vital porque también éstas piensan y tienen voluntad, además de sentirse influidas por el entorno, lo que conforma un estado emocional colectivo capaz de modificar las pautas de comportamiento de sus integrantes, y lo que sin duda tiene mayores consecuencias empresariales: ser el motor o el freno del talento y la imaginación individuales. Destacados profesores como Daniel Goleman, Luis Huete, Eduardo Punset o Ken Shledon, entre otros, nos han hecho tomar conciencia sobre el mundo de las emociones, los sentimientos y los afectos, como expresiones que nos informan de las ideas que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las compañías en las que trabajamos. He aquí algunas ideas para lograr, por tanto, organizaciones emocionalmente maduras. La comunicación como eje de la emocionalidad El mayor exponente actual sobre la importancia en el uso del lenguaje y el habla en nuestras organizaciones es la comunicación por medio del email, provocadora de una inmediatez superlativa que nos lleva directamente a transcribir pensamientos, a menudo de una forma desordenada e incoherente y provocando en la mayoría de los casos la confusión con nuestros interlocutores; cuando lo cierto es que el lenguaje nos permite no solo hablar "sobre" las cosas, sino que crea realidades sobre nosotros y nuestro entorno (las organizaciones). Actualmente escribimos correos electrónicos dirigidos a personas a nuestro lado o a miles de km, luego parece evidente que cuanto más competentes seamos en el uso del lenguaje, más eficientes seremos en la tarea de realizar cualquier actividad relacionada con nuestro trabajo, y todo esto es la antesala para proyectar una forma de ser, sentir, pensar y actuar que repercuta en cómo piensan, sienten y actúan nuestras organizaciones. Las relaciones entre la empresa y las personas Ahora bien, al reflexionar sobre nuestro ámbito profesional y su estado de ánimo, pretendo observar cómo influyen entre sí las organizaciones y las personas que las integran y comprender cómo los empleados están conscientemente afectados por las personas con las que trabajan o sus opiniones tienden a converger con la grupal. Las relaciones entre empresa y personas es un día a día que, con el transcurrir de los años y las vicisitudes (mercantiles y