OPINIÓN Juan Ignacio Pulido Secretario General de AECIT Universidad de Jaén
La competitividad del turismo español depende del cambio de modelo
En algunos enclaves se empieza a producir una reconversión hacia el turismo sostenible que les puede garantizar un posicionamiento competitivo a medio y largo plazo
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En los últimos años, cada vez son más las voces que, más allá del actual comportamiento coyuntural de las principales variables estadísticas, han puesto en cuestión el tradicional modelo de desarrollo turístico español. Estas voces plantean serias dudas sobre la capacidad del mismo para mantener la posición de privilegio en el ranking mundial de principales destinos turísticos, de no afrontarse algunos cambios con rapidez y determinación. En este contexto, la Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo (AECIT) ha promovido recientemente un debate sobre la capacidad y posibilidades del turismo español para seguir creciendo como hasta ahora. Las intervenciones de los expertos en el debate se han orientado hacia tres direcciones claramente diferenciadas. Por un lado, una cuestión de marcada connotación económica, y que tiene que ver con la capacidad del turismo para seguir creciendo a tasas como las actuales, o mayores, y continuar aportando a la economía española en términos de renta, empleo, balanza de pagos, etc. Por otro, una llamada de atención sobre los impactos que un modelo de desarrollo turístico como el español está generando, lo que puede llevar (en algunos casos ya es más que evidente) a la degradación de la calidad ambiental, social y económica de los destinos, provocando la ?fuga? de los perfiles de turistas más interesantes. En tercer lugar, se ha planteado la necesidad de revisar algunas de las que durante décadas se han considerado verdades incuestionables en el ámbito del turismo y que los actuales cambios nos están haciendo, cuanto menos, poner en duda. En lo que respecta al potencial de crecimiento de la actividad turística española, los expertos consultados vienen a coincidir en que aún hay margen para este crecimiento, si bien matizan la necesidad de que éste sea controlado desde el punto de vista de la sostenibilidad de los modelos y procesos y sustentado en un mejor aprovechamiento de los recursos con los que cuenta el país. Ello requiere plantear la idea del ?crecimiento selectivo?, es decir, hay que trabajar con el planteamiento de que determinadas tipologías de oferta y determinados segmentos de demanda permiten un mayor margen de crecimiento y que, en consecuencia, habría que reorientar la oferta turística española en esta línea. En este sentido, se debería considerar la mayor oportunidad para el crecimiento sostenible de la actividad turística en determinados territorios, mientras que otros están ya en el umbral de saturación y requerirán de una fuerte reconversión que, por otro lado, en algunos casos (sirvan como ejemplo el Consorcio Playa de Palma, el Plan Qualifica de la Costa del Sol o el Plan para la Renovación de las Infraestructuras Turísticas en el sur de Gran Canaria) ya se empieza a producir, evidenciando también la capacidad de reacción de los destinos y de los agentes interesados en su desarrollo turístico. Esto puede garantizarles su posicionamiento competitivo en los mercados en el medio y, quizás, largo plazo. Pero el debate sobre el potencial de crecimiento del turismo en España se dirime también en el terreno de los impactos. Hasta ayer mismo, el desarrollo del turismo español ha descansado en buena parte en la sobreexplotación de los recursos de mayor atractivo para los turistas y la externalización de los costes ambientales y sociales. Y parece que en esta nueva etapa la situación debe cambiar sustancialmente, tanto por el mayor interés que la sociedad, en general, está poniendo de manifiesto en la solución de estos problemas, como por la pérdida de atractivo que los destinos turísticos españoles pueden sufrir como consecuencia del mantenimiento de situaciones de degradación ambiental, generación de tensiones sociales entre turistas y residentes derivadas de la saturación, aceleración en el proceso de ocupación del suelo, etc. Es necesario introducir criterios de sostenibilidad en la planificación y gestión de los destinos turísticos, si bien en este caso la cuestión es aún más preocupante, en la medida en que los avances en este campo son lentos, como reconoce la propia OMT, y que aún se mantiene un alto nivel de ambigüedad en la aplicación de este concepto, lo que le resta buena parte